Una noche en la deriva de la vida, en los miedos profundos de la soledad.
En la tirana esfera de la ciudad de las resistencias que titilan en luces de llantos que se acumulan en rostros vagos de la oscuridad del abandono.
Es el precio de dejar de ser el placebo de los demás?
Me empapa la ansiedades de lo que nunca fue individuo y si las partes.
Juego con mis dedos, palabreríos de los pensamientos.
palabrerías de los hechizos eternos de familias disfuncionales que gritan mi olvido.
Perdido en la desigualdad del ser, de la estancada línea de las crisis existenciales.
Profundo, profundo dolor allí habito, allí canto.
no quiero este juego, no quiero estas cartas, quiero encerrarme, quiero encerrarme.
viviendo sueños que ya no son los mis.
Imágenes de una cama cómoda de sabanas de seda blanca y silencios de las selvas y los bosques de lo que el universo nos deja.
No quiero jugar a este juego, entre faroles oscuros narcisistas y luces internas que quieren resplandecer en un mundo egoísta.
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